Es demasiado fácil cometer errores que después pueden originar grandes gastos, por ello el aerógrafo debe recibir cuidados y atenciones por parte del usuario. La clave de su mantenimiento esta en la meticulosidad de su cuidado, se trata de un trabajo tedioso y rutinario, pero obligado.

-El aerógrafo siempre debe limpiarse después de usarlo, aunque solo se haya utilizado unos minutos, esta es una regla de oro que no se debe olvidar, si no se limpia del modo adecuado, puede obstruirse y quedar inservible.

También es recomendable limpiarlo al comenzar la tarea para asegurarse de que no haya residuos.

No usar instrumentos que puedan dañar el aerógrafo. 

 

 

 

 

 

 

-En segundo lugar, hay que asegurarse que la pintura que se introduce tiene la debida consistencia lechosa; el aerógrafo es incapaz de expulsar un grumo de pintura medio seca.

 

 

 

 

 

-El aerógrafo siempre en su soporte, en una sesión de trabajo, es importante acostumbrarse a dejarlo en un soporte cuando no se utilice, de esta manera se previenen las caídas que seguramente nos dañe alguna pieza.

 

 

 

 

 

-Nunca comenzar con un arreglo que no este seguro que podrá efectuarlo, si no sabe donde se encuentra el fallo y como repararlo, debería consultar a su vendedor, también es recomendable utilizar herramienta adecuada (llaves especiales) y de manera suave para desmontar o desenroscar las piezas.

 

-La presión del aire nunca debe exceder los niveles marcados por el fabricante, ya que una presión demasiada alta no solo produce una respuesta errónea, sino que pede dañar las juntas y arandelas de la válvula de aire.