Pinturas opacas y transparentes

Opacos y transparentes.

 

El aerógrafo puede producir el efecto de que se emplean luces coloreadas y no pigmentos, por su forma de dar claros y sombras permite imitar grados comparables con la fotografía. Esto se debe al uso de dos tipos de colores, opacos y transparentes aunque ambos tienen una pigmentación muy fina que evita la obstrucción del aerógrafo.

 

Colores opacos.

Son sólidos, cubren por completo el soporte y a los demás colores sin que estos se transparenten, son más densos, tardan más en secar y requieren una mayor limpieza del aerógrafo. Un ejemplo es el blanco, que tiene una consistencia mayor que el resto. Podemos hacerlos transparentes mezclándolos con agua, o con el diluyente específico de la marca.

 

 

 

 

Colores transparentes.

Se trabajan de manera distinta a los opacos, debemos planificar el trabajo y empezar por las tonalidades más claras e ir hacia las más oscuras, o de menor a mayor intensidad. La saturación de un color solo se consigue aplicando varias capas sucesivas, dejando secar entre mano.

Una condición exclusiva de estos colores es que permiten trabajar por veladuras, es decir, mediante la superposición de un tono sobre otro modificando el anterior y adquiriendo nuevos matices, para ciertas texturas como la piel son imprescindibles.

Enmascaramientos

Máscaras.

 

Son protecciones que se usan para impedir que el rociado penetre por ahí. Requiere una planificación muy concreta del trabajo dividiéndolo por etapas, y mucha dedicación, hay que ser muy meticulosos ya que cualquier máscara mal pegada supone una fuga.

Creo que la técnica del enmascarado es un arte en sí misma y hay que ser muy bueno para realizarla correctamente.

Hay distintos tipos de enmascarado, aunque los podemos dividir en fijos, móviles y líquidos.

Máscaras Fijas.

 

Como su nombre indica son las que quedan adheridas al soporte, y se utilizan cuando se quiere conseguir formas nítidas con un contorno muy preciso.

El material que más se usa es el frisk, consiste en una película autoadhesiva que una vez pegada se desprende fácilmente del soporte. Aunque no es excesivamente fuerte, dependiendo del soporte y la pintura que usemos, nos puede arruinar el trabajo llevándose parte, por lo que se recomienda hacer pequeñas pruebas.

Son transparentes con lo que nos facilita ver la zona enmascarada, y dibujar sobre ellas. Las hay elásticas que permiten adaptarse a soportes curvos.

Otro enmascarado fijo son las cintas adhesivas, las cintas de embalar no dan buen resultado por ser demasiado fuertes y dejan adhesivo en el soporte, pero las de carrocero nos pueden hacer un apaño. Las cintas de perfilar son bastante aptas y se consiguen curvar en zonas pequeñas estirándolas un poco.

Podemos hacer nuestras máscaras fijas rociando pegamento en spray reposicionable sobre papel, con ello conseguimos un enmascarado de quita y pon aceptable.

Para las letras podemos usar como máscara a todo un clásico en el diseño gráfico, el letraset, esas letras transferibles tipo calcamonías. Una vez rociados se desprenden fácilmente pegando cinta adhesiva y levantando, obteniendo el negativo. Además de letras existen dibujos y signos transferibles de venta en tiendas con nostalgia.

Los enmascarados fijos más perfectamente cortados los conseguimos con un plotter de corte, con él haremos máscaras profesionales obteniendo un corte limpio.

 

 

Máscaras móviles.

 

Son las que se aplican sin ningún tipo de fijador adhesivo, es decir sujetándolas con la mano sobre el soporte, a distancia, con pesos…

 

La precisión de los contornos no es la misma que en las plantillas fijas, no resulta tan cortante, si queremos obtener un límite más o menos definido, tenemos que sujetar bien la plantilla.

Enmascarar de esta manera nos ahorra mucho tiempo y esfuerzo, las podemos comprar estandarizadas en forma de plantillas o hacerlas nosotros mismos, las podemos fabricar con acetato, (Mylar tiene distintos grosores o con una hoja de Melinex). Estos materiales se recortan mejor usando un quemador de plantilla o una cuchilla de calor, ya que ambos instrumentos permiten cortar con suavidad.

Se pueden hacer máscaras móviles de cualquier material, también podemos utilizar  cualquier objeto cotidiano, solo hay que usar la imaginación y experimentar.

 

 

 

Máscaras líquidas.

 

Para pequeños detalles nos puede venir bien, el resultado es igual que una máscara fija, contorno nítido y muy definido.

 

Vienen preparadas, compuesta por goma líquida (caucho) y amoniaco, de ahí su fuerte olor. Se aplica con pincel en estado líquido y rápidamente se espesa, por lo que tenemos que limpiar el pincel acto seguido sino nos lo arruinará, yo tengo uno de pelo sintético que lo uso exclusivamente para ello, los de cerdas naturales se corroen con este producto. Una vez seca la máscara la eliminamos fácilmente con el dedo.

 

En automoción o en cascos podemos cubrir piezas pequeñas que no conseguimos quitar con vaselina líquida.