Pintura

Siempre se ha dicho que se puede emplear cualquier tipo de pintura siempre que este convenientemente diluida, y en parte es cierto, pero también es verdad que hay pinturas como el óleo, tintas a la goma laca, esmaltes duros, pinturas con pigmento gordo que pueden presentar serias dificultades para rociar, y para su posterior limpieza, por ser demasiado engorrosas y pegajosas, algunas nos pueden dañar la parte interna del aerógrafo. Con lo cual no recomiendo el uso de ellas, de esta evitaremos muchos problemas y tiempo de limpiado.

 

Acuarela, guache, acrílico, tintas…. pueden ser aplicados  convenientemente diluidos ya sea con agua o con su disolvente propio. Es importante obtener una viscosidad adecuada, lo suficientemente fluida para que circule sin problemas por el interior del aerógrafo, y lo suficientemente consistente para que aporte una buena cubrición.

Como referencia, se considera que la pintura debe tener una viscosidad similar a la leche.

Para la dilución de las pinturas y llenado de la cubeta, se recomienda emplear cuenta gotas, y no un pincel, ya que se podrían desprender cerdas y ocasionar problemas de obstrucción.

 


Las gamas específicas vienen ya preparadas para su uso y están preparadas con pigmento ultrafino, para facilitar el flujo por el aerógrafo.

Pinturas opacas y transparentes

Opacos y transparentes.

 

El aerógrafo puede producir el efecto de que se emplean luces coloreadas y no pigmentos, por su forma de dar claros y sombras permite imitar grados comparables con la fotografía. Esto se debe al uso de dos tipos de colores, opacos y transparentes aunque ambos tienen una pigmentación muy fina que evita la obstrucción del aerógrafo.

 

Colores opacos.

Son sólidos, cubren por completo el soporte y a los demás colores sin que estos se transparenten, son más densos, tardan más en secar y requieren una mayor limpieza del aerógrafo. Un ejemplo es el blanco, que tiene una consistencia mayor que el resto. Podemos hacerlos transparentes mezclándolos con agua, o con el diluyente específico de la marca.

 

 

 

 

Colores transparentes.

Se trabajan de manera distinta a los opacos, debemos planificar el trabajo y empezar por las tonalidades más claras e ir hacia las más oscuras, o de menor a mayor intensidad. La saturación de un color solo se consigue aplicando varias capas sucesivas, dejando secar entre mano.

Una condición exclusiva de estos colores es que permiten trabajar por veladuras, es decir, mediante la superposición de un tono sobre otro modificando el anterior y adquiriendo nuevos matices, para ciertas texturas como la piel son imprescindibles.